Cuando yo le conocí, vivía solo, en una casa completamente deteriorada, sucia, y nadie cubría sus necesidades básicas, ni mucho menos era acompañado en su soledad y depresión. Con el tiempo y la dedicación que por vocación es el motivo, la ayuda de mis padres que siempre me han apoyado para disponer de una fuerza interna en las salidas que la vida nos da por opciones, hoy tiene y dispone, de todas las necesidades cubiertas ( aunque algunas son la espera y el proceso que otros deben hacer ) . Y por su puesto a su merced, una vida digna que vivir, con los cuidados, que no se compran ni se venden con comentarios de mezquindad para dañar sensibilidades, y que alimentan el corrillo de quienes no se miran al espejo o solo ven lo guapo que era.
No se vive de la belleza, por más que el miserable sea lo único que vea, ni se crea un hogar en comentarios de un faltar de apoyo nulo, con el disimulo de haber hecho algo, nadie se puede curar con comentarios de crueldad, ni negando una enfermedad que puede dañar el prestigio de un cuento inventado.
Y te queda grande decir que está descuidado,
cuando en si padece una depresión,...
y te queda grande decir que le has ayudado,
porque en esta historia hay doble versión.
Diez años me dicen que hay en el camino,
propósito a enmienda de ese demostrar,...
que he llegado a tiempo para que el destino,
paren las mentiras del que sabe hablar.
Golpes en el pecho de la buena madre,
siendo las carencias de este defender,...
que ante otros muchos viene haciendo alarde,
cuando ni siquiera lo ha de comprender.
Dicen del suicidio que se manifiesta,
que en el mismo intento algo está fallando,...
siendo comprensión lo que no se presta,
por el que dirán que se va contando.
No me des consejos, por que no los quiero,...
ya que en mismos hechos ya me trago sapos,
por que no te digo todo lo que puedo,
porque en mis costumbres lavo propios trapos.
Déjanos en paz,...
Raquel Ordóñez Marqués.
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