jueves, 30 de julio de 2015

Si la educación empezara por marcarse unas bases firmes, las lecciones serían palpables.


Y tendrían un motivo para dejarnos como a pulgarcito, un rastro de migas.... o vacíos por rapidez de los pájaros al divisarlas en el aire. ( Excusa de toda afirmación en distracción de ni molestarse en el rancio que permanece.).
En el firme de los cimientos, que a propósito de otros es sabído un proceder de beneficios de un plural, en una causa de acordes en civismo y convivencia. Sería interesante cuando menos, no crucificar en el deterioro que permanece la mente humana, en el tratamiento de sipcologías paralelas, que desenfundan y disparan, sin perjuicios un constante de residuos, en intención de infectar el aire.

Cuando del tratamiento, la terapia a seguir, es contraria de un valor necesario para la sanación o cura. El rumbo es contrario a los sentídos de haber que nos obligan.
Y si de obligados es el rumbo de los deberes a conducir para la salud de la humanidad y con ello el permanecer del natural que nos dá vida. ¿Cual es el propósito de una sipcología atropellante de enredos expuestos que perjudican, no solo la del paciente, sino a la vez es de la causa de nuevas enfermedades depresivas, efectos de las consecuencias que no se miden en el agravio?.

¿La Seguridad social ?,... programas de la misma índole para la perdida de tiempo que dan nuevas investigaciones en acopio de la salud que se atropella ?,.. O les vaciámos en el rotar de las mismas vueltas y trampeamos como quien abre una lata de cerveza, haciéndoles olvidar de sus vidas, la tortura de un saber de provocados sin amparo.

Involucrando en la vida cotidiana de la sociedad a enfermos y sanos en el laberinto de no obtener ningún cauce saludable, del natural que se refiere en derechos obtenídos, e irrevocablemente en el descrédito de la profesionalidad y de igual manera cualificación, para abarcar sin tapujos un sin fin de soluciones imposibles al criterio de la inteligencia de hoy en  día. Al menos en evolución de ventas públicas, inasequibles de obtener en la realidad que nos ocupa.

Lo cual ya es justificación más que evidente de la anomalía, que sería seguida de inconvenientes de improcedentes que se advirtieran. Y que de la causa el mismo agravio ya fuese aviso de alerta en haberes.

Justificaciones de distracción, con pretensión de la misma pérdida de cauce en corrientes adecuadas,...a la resta de tiempo en desventaja y sumisión de derechos que no deben estancarse en el presente, ni atropellar con plurales deteriorantes de la salud,... ya  es del mismo inconveniente, imprudencia a destacar.

Raquel Ordóñez Marqués.
30/07/2015

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